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03/11/2015 - 20:18

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Guerra Global por la Proteina


Adjunto podréis encontrar el artículo "Guerra Global por la Proteína" publicado en el suplemento DINERO de LA VANGUARDIA el pasado domingo, 1 de noviembre de 2015

Seguramente no encontraremos ninguna tecnología más importante para la supervivencia de nuestra especie, y eliminar las crecientes desigualdades sociales, que nuestra habilidad para cultivar y hacer crecer más y nuevo alimento. En un escenario de cambio climático, crecimiento de las temperaturas, cambios en las precipitaciones, clima extremo, etc ... poder alimentar equitativamente a una creciente población mundial (10.000 millones de personas para el año 2050) con un creciente consumo de la proteína cárnica a escala planetaria, nos sitúa ante un gran reto que pone mucha presión a todos aquellos que nos dedicamos a la industria alimentaria en general, y la cárnica en particular.

Más concretamente, se estima que en pocos años, el mundo deberá producir un 70% más de alimento para nutrir a una exponencial demanda de dietas más ricas en proteína. Tanto es así que los grandes movimientos corporativos que está experimentando la industria cárnica global van en esta dirección: asegurarse el suministro de una proteína escasa en un contexto de consumo exponencial. Nos guste o no, estamos a los inicios de una Guerra Mundial por la Proteína.

Ante este conflicto planetario sólo hay dos salidas posibles ... o bien ser proactivos e invertir todos los recursos en la Innovación y en las Tecnologías que nos permitirán triplicar el rendimiento alimentario de la Tierra; o bien ser reactivos, pensar que no hay nada que hacer y limitarlo todo, aunque muramos en el intento.

Y es en este último contexto donde se deben situar las conclusiones del documento de la Agencia Internacional de la Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la OMS clasificando las carnes procesadas como carcinogénicas para los humanos ... estamos ante un movimiento más, dirigido y muy bien calculado, de esta Guerra Mundial por la Proteína, en que se trata de hacer bajar el consumo de carne, de forma drástica y sin prever las consecuencias.

La publicación de este estudio desafía el sentido común, y también desafía los numerosos estudios avalados por la Ciencia que indican que no hay ninguna correlación entre cáncer y carne ... y también muchos otros estudios que demuestran los muchos beneficios de las dietas equilibradas que incluyen la carne en su ingesta. La carne y los productos cárnicos son una fuente de nutrientes esenciales para la vida... y por tanto, la "nueva" clasificación de la OMS no ha tenido nada en cuenta las graves implicaciones de reducir de forma drástica su consumo en la dieta. Para ver lo absurdo del tema, sólo hay que darse cuenta de que los seguidores de la Dieta Mediterránea doblan el consumo recomendado de carnes procesadas y, sin embargo, los países del Sur de Europa gozan de una salud de hierro y de las mejores esperanzas de vida en el mundo.

Hoy, la evidencia científica nos enseña que el cáncer es una enfermedad compleja donde juegan muchos otros factores como el estilo de vida, la genética, la edad o el medio ambiente... y por tanto, mucho más allá del consumo de uno u otro alimento, hay que tener en cuenta todas las variables que toman parte en esta complicada ecuación.

Más allá de estudios poco rigurosos, no cabe duda de que el consumo moderado de productos cárnicos, junto con el lanzamiento de nuevas tecnologías, nos debe permitir ALARGAR LA PROTEÍNA, REDUCIR SU RECHAZO y DISTRIBUIR EQUITATIVAMENTE SU CONSUMO, factores clave para alimentar en abundancia y seguridad a un planeta donde los recursos son cada vez más escasos.

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